Una revisión no encuentra diferencias en el rendimiento físico de las mujeres trans y las mujeres cis, aunque presenten más masa muscular
La inclusión de las mujeres trans en las categorías deportivas femeninas es una decisión controvertida. Para comparar la composición corporal y la aptitud física entre mujeres trans y cis, un equipo de Brasil ha elaborado un metaanálisis que engloba 52 estudios y 6.485 personas, analizando estos valores antes y después de la terapia hormonal de afirmación de género. Aunque las mujeres trans mostraron una mayor masa magra —indicador de la masa muscular—, no había diferencias significativas en la fuerza de la parte superior ni de la parte inferior del cuerpo, ni tampoco en el consumo máximo de oxígeno en relación con las mujeres cis después de uno a tres años desde la terapia hormonal. “La evidencia actual es, en su mayor parte, de baja certeza y tiene una calidad heterogénea, pero no respalda las teorías sobre las ventajas atléticas inherentes de las mujeres trans sobre las cis”, afirman los autores del estudio, publicado en British Journal of Sports Medicine.
Antonio Guillamón - mujeres trans forma física
Antonio Guillamón Fernández
Catedrático emérito de Psicobiología
El trabajo de Sieczkowska y colaboradores que se publicará en el British Journal of Sports Medicine (del grupo BMJ) consiste en una revisión sistemática seguida de un metaanálisis de personas transgénero que siguieron un tratamiento hormonal de afirmación de género durante al menos tres años y la compara con hombres y mujeres cisgénero utilizando varias medias que incluyen masa corporal libre de grasa y fuerza en extremidades superiores e inferiores. En mi opinión, el trabajo presenta dos fallos importantes, solo detectables tras una lectura completa y detenida de este.
En primer lugar, el trabajo presenta una discrepancia relevante entre las conclusiones formuladas en el resumen y las limitaciones reconocidas en la discusión, que merece ser subrayada. En el abstract, los autores afirman que sus resultados “no apoyan teorías de ventajas atléticas inherentes en mujeres trans frente a mujeres cis”. Esta formulación sugiere al lector una conclusión fuerte y general, con implicaciones claras para el debate público. Sin embargo, en la discusión, los propios autores reconocen explícitamente que los datos de masa magra y los de rendimiento físico no proceden necesariamente de las mismas cohortes ni de los mismos diseños de estudio, lo que impide establecer correlaciones directas entre masa muscular y fuerza o rendimiento funcional.
Este reconocimiento invalida cualquier inferencia robusta sobre la existencia o ausencia de ventajas atléticas. Desde un punto de vista metodológico, la evidencia presentada no permite concluir ni en un sentido ni en otro. Lo que los datos muestran es, como mucho, una ausencia de diferencias detectables en determinadas métricas de rendimiento en el corto y medio plazo, pero no una refutación de la hipótesis de ventajas atléticas inherentes.
El problema no es la calidad del análisis —que es cauteloso en la discusión—, sino el desplazamiento retórico entre secciones: una conclusión fuerte en el resumen, que es lo que la mayoría de los lectores y periodistas leen, y una admisión de incertidumbre sustancial en el cuerpo del artículo. Este tipo de formulación puede inducir a interpretaciones simplificadas o sobregeneralizadas que no están plenamente respaldadas por los datos.
En un campo científicamente complejo y socialmente sensible, la distinción entre ‘no encontrar evidencia’ y ‘demostrar ausencia de efecto’ no es un matiz menor, sino un principio básico del razonamiento científico. En este caso, el estudio aporta información relevante, pero no zanja la cuestión que el propio resumen sugiere haber resuelto.
En segundo lugar, tanto en la introducción como en la discusión está ausente un planteamiento con la perspectiva del desarrollo que es imprescindible en estos casos, en concreto, la acción trifásica de la testosterona (durante la gestación, minipubertad después de nacer y desde la pubertad) ni tampoco los estudios recientes sobre los efectos del tratamiento de feminización (estradiol + acetato de ciproterona) sobre el epigenoma.
Adrián Carrasco - mujeres trans forma física
Adrián Carrasco Munera
Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y miembro del Grupo de Salud LGTBIQ+ de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria
El artículo intenta poner luz en un importante debate social en el que aún quedaba la ciencia por hablar: la participación de las personas trans en los deportes de competición, especialmente, las mujeres trans.
Se trata de una revisión sistemática de la literatura hasta el momento con un total de 52 trabajos incluidos. El artículo pone en valor una serie de datos que son de interés a la hora de justificar o no la participación de las personas trans en el deporte.
Se demuestra que no hay una diferencia significativa en la composición magra, en la fuerza del tren superior ni del tren inferior en las mujeres cis respecto a las mujeres trans tras 1-3 años de tratamiento hormonal. Tampoco hay diferencias en el ámbito cardiorrespiratorio. Por lo tanto, no hay datos de que las mujeres trans sean ni más fuertes ni presenten mayor masa muscular ni mayor resistencia como se ha querido sugerir en el debate público.
Además, en las comparaciones de las mujeres trans en tratamiento hormonal y los hombres cis, las mujeres trans sí presentan menores resultados respecto a masa magra, fuerza tanto en tren superior como inferior, así como un menor rendimiento cardiometabólico que los hombres cis.
Respecto a los hombres trans, sí que presentan mayor fuerza y masa muscular respecto a mujeres cis y, sin embargo, no llegan a los valores que alcanzan los hombres cis.
Si bien la revisión demuestra algunas limitaciones como la falta de estudios en deportistas de élite y la falta de estudios sobre pruebas deportivas concretas, nos da dos mensajes claros: no hay evidencia que justifique las afirmaciones de que las mujeres trans presentan más fuerza y resistencia respecto a las mujeres cis y que la exposición a testosterona previa al tratamiento hormonal en mujeres trans no condiciona mejores condiciones físicas para el deporte.
Por ello, contra la opinión de que las personas trans no deberían competir en categorías de su género, esta revisión sistemática nos muestra que no hay justificación científica para esta discriminación en el deporte.
Gonzalo Correa - mujeres trans forma física
Gonzalo Correa González
Médico especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte, presidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED-FEMEDE), jefe de los Servicios Médicos del CD Extremadura, médico del deporte en Algeasalud y de la Mutualidad Futbolistas Españoles
En mi opinión, el artículo confirma que las deportistas transgénero tienen mayor cantidad de masa muscular y, por ende, con el debido entrenamiento tendrían ventaja en el rendimiento sobre las mujeres cisgénero. Con mayor cantidad de masa muscular de base y mayor nivel de testosterona hasta la pubertad, el organismo tiene memoria y con el debido estímulo conseguirían desarrollar más capacidad funcional.
El estudio presentado tiene en cuenta para medir la capacidad funcional diferentes sistemas y todo tipo de población transgénero, no es específico sobre mujeres transgénero que se dediquen al deporte, y, por tanto, en mi opinión, no es extrapolable al deporte profesional.
La SEMED-FEMEDE ya emitió un posicionamiento donde indicábamos que, en nuestra opinión, quizá lo más justo sería la instauración de una categoría abierta o de tercer género para la competición.
Carlos Cordente - mujeres trans forma física
Carlos Alberto Cordente Martínez
Profesor titular de la Universidad Politécnica de Madrid en la facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte – INEF
Desde luego, la investigación —que puede considerarse de alta calidad— introduce dudas donde, aparentemente, no las había. Según señala, apenas entre uno y tres años tras el inicio del tratamiento hormonal existe una clara convergencia del rendimiento funcional de las mujeres transgénero con el de las mujeres cisgénero, particularmente en fuerza y capacidad aeróbica. Como mínimo, esto debería llevar a replantear determinados posicionamientos maximalistas en el ámbito del deporte de competición.
Por otro lado, conviene subrayar las importantes limitaciones del estudio, relativas fundamentalmente al escaso número de atletas transgénero en el deporte de élite, lo que dificulta que este tipo de trabajos alcancen la potencia estadística necesaria para ofrecer resultados categóricos. Por tanto, es necesaria más investigación.
El problema, desde mi punto de vista —más propio de un técnico de terreno que de un científico, aunque haya participado en investigaciones sobre este tema—, se sitúa más en el plano social que en el fisiológico. Desde las federaciones deportivas no se trabaja suficientemente en políticas de inclusión de personas transgénero en la competición, lo que ahonda en la desazón que puedan sufrir estas personas, con consecuencias impredecibles para su salud mental. La ciencia aún tardará en resolver este asunto; sin embargo, hay jóvenes que están perdiendo su oportunidad de competir y se sienten discriminados por ello.
Por ello, más allá de la necesidad de seguir investigando, creo que resulta urgente explorar fórmulas de participación para deportistas transgénero que no atenten contra el principio de ‘igualdad fisiológica’ que, supuestamente, debe regir en el deporte. Puede que en algunos deportes la solución no sea fácil, pero estoy convencido de que en otros no lo es tanto.
Laura Sánchez Amador - mujeres trans forma física
Laura Sánchez Amador
Doctora en Ciencias de la Salud por la Universidad de Alcalá (UAH), miembro externo del grupo de investigación Alimentación, Nutrición y Estrategias en Salud pública de la UAH y profesora en UNIR y CUNIMAD
Este artículo aporta una síntesis actualizada sobre la aptitud física y la composición corporal en personas transgénero en comparación con personas cisgénero, integrando datos procedentes de estudios observacionales y longitudinales que analizan variables clave como masa grasa y magra, fuerza muscular y consumo máximo de oxígeno (VO₂máx).
Los resultados muestran que, en mujeres transgénero, la masa grasa relativa (%), la fuerza de la parte superior e inferior del cuerpo y el VO₂máx son similares a los observados en mujeres cisgénero, aunque la masa magra absoluta (kg) en algunos casos es mayor. Sin embargo, esta mayor masa magra parece no traducirse en diferencias significativas en la aptitud física global, lo que subraya la importancia de distinguir entre composición corporal y rendimiento funcional. El análisis en hombres transgénero evidencia mayor masa grasa (antes o en fases iniciales), mientras que los datos de masa muscular y fuerza permanecen por debajo de los observados en hombres cisgénero.
El artículo destaca el papel de la terapia hormonal de afirmación de género (GAHT, del inglés), como modulador de la composición corporal y de la VO₂máx. En mujeres transgénero, la evidencia longitudinal indica que la terapia hormonal se asocia, a lo largo de los tres primeros años, con un aumento de la masa grasa y una reducción de la masa magra y de la fuerza, especialmente en la parte superior del cuerpo, situando progresivamente sus perfiles fisiológicos dentro de los rangos descritos para mujeres cisgénero. Sin embargo, debemos tener en cuenta que las mujeres transgénero también han mostrado datos menores en masa muscular y fuerza en comparación con hombres cisgénero. En paralelo, en hombres transgénero se ha observado un patrón fisiológico coherente con los efectos de la GAHT, con una reducción de la masa grasa y aumento de la masa magra y de la fuerza tras su inicio.
El artículo contribuye de manera significativa a clarificar el estado actual de la evidencia científica en un ámbito con necesidad de interpretaciones prudentes, basadas en evidencia y contextualizadas, por lo que hemos de tener en cuenta que la aptitud física no constituye una variable única ni estática, sino que está determinada por la interacción entre múltiples factores: endocrinos, nutricionales, el entrenamiento, la salud, la edad, etc. Por ello, para llegar a conclusiones más sólidas, serían necesarios más estudios donde se valoren estos factores en conjunto y no de forma aislada.
Desde un punto de vista metodológico, los autores reconocen con rigor las limitaciones de la evidencia disponible, señalando que la mayoría de los estudios presentan una certeza baja y una calidad heterogénea, con tamaños muestrales reducidos y una variabilidad considerable en los diseños, las variables evaluadas e instrumentos utilizados. Esta transparencia fortalece la validez interpretativa del trabajo y evita conclusiones excesivamente generalizadoras. Con estas conclusiones, los datos aportados deberían estar sujetos a revisión en medida que se disponga de estudios longitudinales más robustos y metodológicamente homogéneos.
Miguel del Valle - mujeres trans forma física
Miguel del Valle Soto
Catedrático de la facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo, presidente del Comité de Seguridad y Salud de la misma universidad, donde es responsable de la REUPS y One Health, y expresidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte
Desde mi punto de vista, el artículo tiene carencias importantes:
- En primer lugar, no se clarifican los motivos de exclusión de 734 artículos.
- La metodología para controlar los niveles de actividad física de los casos incluidos no es precisa; se mezclan muchos modelos. En conjunto, las diversas publicaciones incluidas tienen muchas variables con lo que resulta muy difícil homogeneizar.
- Llama la atención que no encuentran diferencias entre ninguno de los grupos, lo que contrasta con multitud de publicaciones.
- No encuentro la comparación entre hombres y mujeres cis. Según la metodología de esta revisión sistemática, posiblemente tampoco hubieran encontrado diferencias.
- En esta publicación se mezclan poblaciones muy diferentes (entrenados-no entrenados…) y teniendo en cuenta la importancia que tienen los entrenamientos en la utilización de las hormonas para mejorar el rendimiento, sesga de manera contundente la publicación.
- También se han mezclado diferentes niveles de condición física, diferentes tratamientos hormonales, etc.
- Finalmente, en rendimiento deportivo, como todo el mundo sabe, pequeñas diferencias (no significativas) pueden marcar grandes distancias en marcas y clasificaciones, con lo que desde un punto de vista práctico, el hecho de que las diferencias no sean significativas es un tema secundario y eso debería de ser reflejado en el artículo ya que, según se publica, genera muchas dudas sobre si las trans pueden o no tener ventajas sobre las mujeres cis. En esta publicación parece que no existen diferencias significativas entre nada, pero los motivos de la no significación no son discutidos ni analizados.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
- Humanos
- Revisión sistemática
- Metaanálisis
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
- Humanos
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Sofia Mendes Sieczkowska et al.
- Artículo de investigación
- Revisado por pares
- Humanos
- Revisión sistemática
- Metaanálisis